El 13 de octubre de 2026, el embajador de Bélgica en Moscú, Michel Gerebtzoff, fue convocado por el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, marcando una nueva escalada en las tensiones diplomáticas entre Rusia y las naciones europeas. Esta convocatoria se produjo en respuesta a "declaraciones abiertamente agresivas de algunos representantes de las autoridades belgas" que, según Moscú, atribuyen a Rusia "amenazas híbridas, actos de sabotaje y crecientes amenazas militares directas contra Bélgica y Europa" (sudinfo.be). El Ministerio ruso rechazó firmemente estas acusaciones, calificándolas de "infundadas" (rtenfrancais.tv). Advirtió a la parte belga del riesgo de que esta retórica "contribuya a una nueva escalada y [haga] correr el riesgo de que la confrontación que atizan escape a todo control" (sudinfo.be)....
Las fuentes del bloque occidental (sudinfo.be, knack.be) confirman que el embajador belga fue convocado por Rusia tras las declaraciones belgas. Sin embargo, francais.rt.com (Oriente/Sur|Contrarrelato Occidental) presenta un matiz significativo al afirmar que Moscú "rechazó las acusaciones de amenazas rusas", encuadrando así el evento como una defensa rusa contra acusaciones, en lugar de una...
Esta síntesis compara las coberturas mediáticas y señala los puntos ciegos, los sesgos y los conflictos de interés en torno a este tema.
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